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jueves, 29 de octubre de 2015

Volando por Nerpio



Este es un vídeo promocional de la Sierra de Albacete, y como habréis sospechado no está hecho con ALAS sino con un drone. Aunque había un par de águilas en la zona, que por una módica entrega de comida podrían haber colaborado con una cámara al cuello...

viernes, 19 de junio de 2015

Feria de la tapa en Nerpio, el 4 de julio

Este año se puede disfrutar de este evento en la localidad de Nerpio el día 4 de julio. Podéis pinchar AQUÍ para más información.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Tratamiento capilar


ACLARACIÓN:En Nerpio para referirse a la casa de alguien se dice: "ca fulanito, "ca menganito".

domingo, 17 de febrero de 2013

Cómo ser nerpiano y no morir en el intento - El misterio de las ciruelas

(Esta historia es ficción: P. Gundachón  R. Mortezón  no son personajes reales)

P. Gundachón, es feliz con su huerto y las cuatro cosas que tiene sembradas para su consumo personal. Una de las cosas que le hace sentirse más contento es un ciruelo que desde hace muchísimos años le regala con cuatro o cinco cajas de ciruelas en el año en que dicho árbol se siente generoso. Pero de dos años para acá el ciruelo, aún teniendo toda la pinta de dar ciruelas, estas no llegan a las manos del labrador. La sospecha empezó a rondar por la cabeza del jubilado y decidió emplear parte de su tiempo en la vigilancia de sus domininios sembriles. Así las cosas, en una caseta que tiene junto al huerto, en la que guarda sus herramientas de trabajo, montó un puesto de vigilancia a través de una pequeña ventana existente en la parte delantera, que está justamente frente al ciruelo. Allí estuvo un día entero sin que nada destacable sucediera. Incluso aguantó por la noche pensando que el desaprensivo o desaprensiva pudiera actuar sin luz del día. Pero nada ocurrió durante la noche. Siendo ya de madrugada y estando a punto de salir de la caseta para irse a casa a descansar ve como llega R. Mortezón, un hacendado importante de la zona desde hace años en un Jaguar que aparcó en la parte del camino cercano al huerto. Observó cómo este hombre se baja de su cochazo y se dirige con paso chulesco hacia su huerto con una pequeña escalera de aluminio en una mano y un cubo de plástico en la otra. Ante su asombro, ve cómo Mortezón sube a la escalera, que había situada bajo el ciruelo y empieza a coger ciruelas y a meterlas en el cubo. Cuando se llenó éste, bajó de la escalera, fue a su coche y vació las ciruelas en una caja que tenía en el maletero, haciendo hasta cuatro viajes del ciruelo al vehículo hasta que llenó dicha caja. Una vez terminado el hurto, se marchó tan ricamente.
Gundachón, indignado y asustado en un principio, ya que no se atrevía a sorprender al importante hacendado, acabó reaccionando y urdió un plan de venganza que puso en práctica esa misma tarde.
Estando el hacendado Mortezón, en su chalet, después de comer, oye como en la piscina de su casa se produce un ruido como si algo pesado cayera en el agua. Salió inmediatamente al exterior y vio a P. Gundachón desnudo sentado en su tumbona y al borrico de éste metido en el agua después de haber hecho sus necesidades en la hierba. Se puso a dar voces y a insultar a Gundachón amenazando con llamar a la Guardia Civil. A todo esto, el afectado por el robo de ciruelas, llevaba en la mano un garrote con el que atizó en la cabeza a Mortezón mientras le decía:
- Eso. Llama a la Guardia Civil y les dices que llevas dos años robándome las ciruelas de mi propiedad.
Quedóse blanco el hacendado, y luego lo negó. Aunque de poco le sirvió porque Gundachón le dijo que le había visto hacerlo señalándole el maletero de su coche, que estaba abierto con las ciruelas a la vista. Como la piscina tenía escaleras de las normales para entrar y salir salió el borrico y le atizó una coz al Jaguar que le rompió el cristal lateral.
Exigió Gundachón una compensación por el robo de sus ciruelas y consiguió que Mortezón le diera un cheque por el valor aproximado de las ciruelas que habían sido robadas durante todo este tiempo. Así las cosas, el labrador se vistió, montó en su borrico y se marchó cogiendo una manzana del manzano que había junto a la piscina...

lunes, 3 de diciembre de 2012

Como ser nerpiano y no morir en el intento - En el mercadillo


En el mercadillo del sábado.

El viernes me fui a cambiar de ropa y me di cuenta de que me estaba quedando sin pantalones decentes que ponerme. Claro, como mi madre es la que se ocupa de todo lo relacionado con el vestuario y ahora está pasando unos días con mi tía en Mallorca, me las tengo que apañar yo solo. Y como todavía va a estar allí por lo menos dos semanas voy a tener que hacer el esfuerzo de comprarme por lo menos un par en el mercadillo. Así que mañana tendré que dar giro y hacerme con unos.
Bueno, pues ya estamos a sábado y son las doce de la mañana. El tema es fácil porque lo único que hay que hacer es dirigirme a un puesto de ropa y comprármelos. De este modo me dirijo al puesto que tenía más a mano y le pido al vendedor un par de pantalones. Claro, me pregunta que de qué talla se trataría y yo me doy cuenta en ese momento de que no tengo ni idea. Me dice el hombre, con un gran sentido de la lógica, que mire en la etiqueta de los que llevo puestos. Para eso necesito un lugar privado, por lo que entro en el bar de la plaza y pido una cerveza y de seguido me meto en el baño para quitarme los pantalones y ver la talla. Cuando hago la dificultosa operación me percato de que no tienen etiqueta, por lo  que mi gozo termina en un pozo. Termino la cerveza y me dirijo a mi casa para ver otros pantalones que tengan la talla puesta. Después de revolver lo poco que había veo unos de tenían la talla 50, aunque son unos pantalones muy feos que hacía tiempo que no me ponía. Llego a la plaza y le digo al tendero, que ya estaba preocupado por mi tardanza, que los pantalones que necesito son de la talla 50. Me los envuelve y yo tan contento me dirijo a mi casa para estrenarlos. Cuando llego y me los pongo me percato de que no me puedo abrochar la cremallera porque me vienen estrechos. No creyéndome lo que sucede me dirijo a los pantalones de los que había sacado la talla y me los pruebo y también me quedan pequeños. ¡Resulta que hacía tanto tiempo que no me ponía los pantalones feos, que había engordado…! De ipso facto me dirijo a la plaza para descambiar los pantalones y resulta que el tendero ya se había marchado porque entre pitos y flautas ya eran las dos y media de la tarde.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Cómo ser nerpiano y no morir en el intento... (relato 1 - Los peligros de regar la huerta)



Andando, andando para regar mi huerto veo cómo se me cruza a unos diez metros un macho cabrío.Mi vista intenta seguirle, aunque apenas lo puedo ver porque se escabulle en una arboleda. Tan mala suerte tuve cuando pasó aquello que me caí en una acequia y me empapé entero. Estábamos a unos dos grados de temperatura y en unos segundos empezaron a caer unos copos de nieve que prometían una buena nevada.
Cambié de opinión y me dirigí a mi furgoneta para secarme un poco la ropa y el pelo. Cogí lo que pude para hacerlo pero fue preferible quitarme la ropa húmeda. Así, estaba en la furgoneta, en calzoncillos, y con una nevada que ya no me dejaba ver por el cristal delantero.
En el salpicadero de la furgoneta vi un paquete de tabaco con dos cigarrillos y cogí uno para encenderlo a así entrar en calor mientras fumaba, pero las cerillas se habían mojado dentro del bolsillo de mi camisa por lo que cogí el cigarro y lo volví a a meter en el paquete.
Intenté arrancar la furgoneta para llegar a mi cortijo pero la batería del automóvil no respondía. Tenía que haber hecho caso a mi cuñado cuando insistía en que la cambiase hace unas semanas cuando ya me costaba varios intentos el arranque.
De este modo me encontraba casi desnudo, en medio de una nevada, helado de frío y hambriento.
Cogí el móvil para pedir ayuda pero no había cobertura...

miércoles, 11 de enero de 2012

Nerpio adorna las calles para la Navidad con material reciclado

Esta es una excelente noticia, en la que han colaborado varias asociaciones del pueblo de Nerpio. Podéis ver más información AQUÍ.

sábado, 6 de noviembre de 2010

La Ley de Murphy en Nerpio


Hemos creado este pequeño documento de diez páginas en PDF para que paséis un rato agradable. Podéis VERLO AQUI. Y también podéis DESCARGARLO AQUÍ.
Esperamos que os guste.